| [13]igual nosotros: nacimos y nos eclipsamos, no dejamos ni una señal de virtud, nos malgastamos en nuestra maldad.[14]Sí, la esperanza del impío es como paja que arrebata el viento; como escarcha menuda que el vendaval arrastra; se disipa como humo al viento, pasa como el recuerdo del huésped de una noche.[15]Los justos viven eternamente, reciben de Dios su recompensa, el Altísimo cuida de ellos.[16]Recibirán la noble corona, la rica diadema de manos del Señor, con su diestra los cubrirá, con su brazo izquierdo los escudará. |