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Daniel(Dan) 14 capítulos.1| 2| 3| 4| 5| 6| 7| 8| 9| 10| 11| 12| 13| 14|
Daniel, capítulo 14
[1]El rey Astiages fue sepultado en el sepulcro familiar y le sucedió en el trono Ciro, el persa.[2]Daniel vivía con el rey, más honrado que sus demás amigos.[3]Tenían los babilonios un ídolo llamado Bel; cada día le llevaban medio quintal de sémola, cuarenta ovejas y ciento treinta litros de vino.[4]También el rey lo veneraba y acudía todos los días a adorarlo, mientras que Daniel adoraba a su Dios.[5]El rey le preguntó: ---¿Por qué no adoras a Bel? Contestó: ---Porque yo no venero a dioses de fabricación humana, sino al Dios vivo, creador de cielo y tierra y dueño de todos los vivientes.[6]El rey le contestó: ---Entonces, ¿no crees que Bel es un dios vivo? ¿No ves todo lo que come y bebe a diario?[7]Daniel repuso sonriendo: ---No te engañes, majestad. Ése es de barro por dentro y de bronce por fuera y jamás ha comido ni bebido.[8]El rey se enfadó, llamó a sus sacerdotes y les dijo: ---Si no me decís quién se come esas viandas moriréis. Pero si demostráis que se las come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.[9]Daniel dijo al rey: ---Que se cumpla lo que has dicho.[10]Los sacerdotes de Bel eran setenta, sin contar mujeres y niños. El rey se dirigió con Daniel al templo de Bel.[11]Los sacerdotes de Bel le dijeron: ---Nosotros saldremos fuera. Tú, majestad, trae la comida, mezcla el vino y acércalo, después cierra la puerta y séllala con tu anillo.[12]Mañana temprano volverás; si descubres que Bel no ha consumido todo, moriremos nosotros; en caso contrario, morirá Daniel por habernos calumniado.[13]--Lo decían muy seguros, porque habían hecho debajo de la mesa un pasadizo oculto por donde entraban siempre a comer las ofrendas--.[14]Cuando salieron ellos, el rey acercó la comida a Bel. Daniel mandó a sus criados que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el templo, en presencia sólo del rey. Salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se marcharon.[15]Aquella noche los sacerdotes, según costumbre, vinieron con sus mujeres y niños y dieron cuenta de la comida y la bebida.[16]El rey madrugó y lo mismo hizo Daniel.[17]Preguntó el rey: ---¿Están intactos los sellos? Contestó: ---Intactos, majestad.[18]Al abrir la puerta, el rey miró a la mesa y gritó: ---¡Qué grande eres, Bel! No hay engaño en ti.[19]Daniel, riéndose, sujetó al rey para que no entrase y le dijo: ---Mira al suelo y averigua de quién son esas huellas.[20]El rey repuso: ---Estoy viendo huellas de hombres, mujeres y niños.[21]Y lleno de furia, hizo arrestar a los sacerdotes con sus mujeres y niños. Le enseñaron la puerta secreta por donde entraban a comer lo que había en la mesa.[22]El rey los hizo ajusticiar y entregó a Bel en poder de Daniel, el cual lo destruyó con su templo.[23]Había también un dragón enorme, al que veneraban los babilonios.[24]El rey dijo a Daniel: ---No dirás que éste es de bronce; está vivo, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo. Adóralo.[25]Respondió Daniel: ---Yo adoro al Señor, mi Dios, que es el Dios vivo. Dame permiso, majestad, y mataré al dragón sin palo ni cuchillo.[26]El rey contestó: ---Concedido.[27]Entonces Daniel tomó pez, grasa y pelos; los coció, hizo unas albóndigas y se las echó en la boca al dragón. El dragón las comió y reventó. Daniel sentenció: ---Eso es lo que venerabais.[28]Al enterarse los babilonios se enfurecieron, se amotinaron contra el rey y dijeron: ---El rey se ha vuelto judío: ha destrozado a Bel, ha matado al dragón y ha degollado a los sacerdotes.[29]Acudieron al rey y exigieron: ---Entréganos a Daniel si no quieres morir con tu familia.[30]Viendo el rey que lo apremiaban con violencia, les entregó a Daniel a la fuerza.[31]Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde pasó seis días.[32]Había en el foso siete leones; cada día les echaban dos ajusticiados y dos ovejas; en aquella ocasión no les echaron nada para que devorasen a Daniel.[33]En Judea vivía el profeta Habacuc. Aquel día había guisado un cocido, migado pan en una cazuela y marchaba al campo para llevárselo a los segadores.[34]El ángel del Señor ordenó a Habacuc: ---Ese almuerzo llévaselo a Daniel, que está en Babilonia, en el foso de los leones.[35]Habacuc respondió: ---Señor, ni he visitado Babilonia ni conozco ese foso.[36]Entonces el ángel del Señor lo asió por la coronilla sujetándolo por el pelo, lo llevó zumbando con su aliento y lo depositó frente al foso.[37]Habacuc gritó: ---Daniel, Daniel, toma el almuerzo que te envía Dios.[38]Daniel respondió: ---Dios mío, te has acordado de mí, no has desamparado a los que te aman.[39]Y levantándose se puso a comer. Mientras, el ángel del Señor restituía a Habacuc a su país.[40]Al séptimo día vino el rey para llorar a Daniel. Se acercó al foso, miró dentro y allí estaba Daniel sentado.[41]Con todas sus fuerzas gritó: ---¡Grande eres, Señor, Dios de Daniel, y no hay más Dios que tú![42]Lo hizo sacar, y a los culpables del atentado hizo que los arrojaran al foso, y al instante fueron devorados en su presencia.
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