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Mateo(Mt) 28 capítulos.1| 2| 3| 4| 5| 6| 7| 8| 9| 10| 11| 12| 13| 14| 15| 16| 17| 18| 19| 20| 21| 22| 23| 24| 25| 26| 27| 28|
Mateo, capítulo 10
[1]Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.[2]Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan;[3]Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador; Santiago de Alfeo y Tadeo;[4]Simón el zelota y Judas Iscariote, el que incluso le traicionó.[5]A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: ---No os dirijáis a países de paganos, no entréis en ciudades de samaritanos;[6]dirigíos más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel.[7]Y de camino proclamad que el reinado de Dios está cerca.[8]Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde.[9]No llevéis en el cinturón oro ni plata ni cobre,[10]ni alforja para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento.[11]Cuando entréis en una ciudad o aldea, preguntad por alguna persona respetable y hospedaos con él hasta que os marchéis.[12]Al entrar en la casa, saludadla con la paz;[13]si lo merece, entrará en ella vuestra paz; si no la merece, vuestra paz retornará a vosotros.[14]Si alguien no os recibe ni escucha vuestro mensaje, al salir de aquella casa o ciudad, sacudíos el polvo de los pies.[15]Os aseguro que el día del juicio la suerte de Sodoma y Gomorra será más llevadera que la de aquella ciudad.[16]Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos: sed cautos como serpientes y cándidos como palomas.[17]¡Cuidado con la gente!, os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas.[18]Os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos.[19]Cuando os entreguen, no os preocupéis por lo que vais a decir;[20]pues no seréis vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre hablando por vosotros.[21]Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán.[22]Seréis odiados de todos por mi causa. Quien resista hasta el final se salvará.[23]Cuando os persigan en una ciudad, escapad a otra; os aseguro que no habréis recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga este Hombre.[24]No está el discípulo por encima del maestro ni el siervo por encima de su amo.[25]Al discípulo le basta ser como su maestro y al siervo como su amo. Si al amo de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa![26]Por tanto no les tengáis miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue.[27]Lo que os digo de noche decidlo en pleno día; lo que escucháis al oído pregonadlo desde las azoteas.[28]No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; temed más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego.[29]¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso de vuestro Padre.[30]En cuanto a vosotros, hasta los pelos de vuestra cabeza están contados.[31]Por tanto, no les tengáis miedo, que vosotros valéis más que muchos gorriones.[32]Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo.[33]Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.[34]No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.[35]Vine a enemistar a un hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;[36]y así el hombre tendrá por enemigos a los de su propia casa.[37]Quien ame a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; quien ame a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí.[38]Quien no tome su cruz para seguirme no es digno de mí.[39]Quien se aferre a la vida la perderá, quien la pierda por mí la conservará.[40]Quien os recibe a vosotros a mí me recibe; quien me recibe a mí recibe al que me envió.[41]Quien recibe a un profeta por su condición de profeta tendrá paga de profeta; quien recibe a un justo por su condición de justo tendrá paga de justo.[42]Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.
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©Jesuitas. Provincia de Castilla. web@pastoralsj.org viernes, 10 de septiembre de 2010