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Deuteronomio(Dt) 34 capítulos.1| 2| 3| 4| 5| 6| 7| 8| 9| 10| 11| 12| 13| 14| 15| 16| 17| 18| 19| 20| 21| 22| 23| 24| 25| 26| 27| 28| 29| 30| 31| 32| 33| 34|
Deuteronomio, capítulo 19
[1]Cuando el Señor, tu Dios, haya extirpado las naciones cuya tierra va a darte el Señor, tu Dios, y habites sus ciudades y sus casas,[2]separarás tres ciudades en la tierra que el Señor va a darte en posesión.[3]Medirás bien las distancias y dividirás en tres zonas la tierra que el Señor, tu Dios, va a darte en heredad, como asilo de los homicidas.[4]Ley sobre el homicida que pide asilo para salvar su vida: Si uno mata a su prójimo sin querer, sin estar enemistado con él:[5]por ejemplo, uno sale con su prójimo al bosque a cortar leña, y al blandir el hacha para cortar la leña, el hierro se escapa del mango, alcanza al prójimo y lo mata, ése recibirá asilo en una de dichas ciudades y salvará la vida.[6]No sea que el vengador de la sangre lo persiga enfurecido, le dé alcance, porque el camino es largo, y lo mate sin motivo suficiente, porque el homicida no estaba enemistado con el otro.[7]Por eso yo te mando: Separa tres ciudades.[8]Si el Señor, tu Dios, ensancha tus fronteras, como juró a tus padres, y te da toda la tierra que prometió dar a tus padres[9]--si pones por obra este precepto que yo te mando hoy amando al Señor, tu Dios, y siguiendo sus caminos toda la vida--, añadirás otras tres ciudades a las anteriores.[10]Para que no se derrame sangre inocente en la tierra que el Señor, tu Dios, va a darte en heredad y no recaiga sobre ti un homicidio.[11]Pero si uno que odia a su prójimo se pone al acecho, lo ataca, lo hiere de muerte y después busca asilo en una de esas ciudades,[12]los ancianos de dicha ciudad lo mandarán sacar de allí y lo entregarán al vengador de la sangre para que muera.[13]No tengas piedad de él; así extirparás de Israel el homicidio y te irá bien.[14]No correrás los mojones de tu prójimo, plantados por los mayores en el patrimonio que heredes, en la tierra que el Señor, tu Dios, va a darte en posesión.[15]No es válido el testimonio de uno solo contra nadie, en cualquier caso de pecado, culpa o delito. Sólo por la deposición de dos o de tres testigos se podrá fallar una causa.[16]Si se presenta contra alguien un testigo de mala fe acusándolo de rebelión,[17]las dos partes comparecerán ante el Señor, ante los sacerdotes y jueces que estén en funciones entonces,[18]y los jueces investigarán a fondo; si resulta que el testigo es falso y que ha calumniado a su hermano,[19]le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano, y así extirparás de ti la maldad,[20]y los demás escarmentarán al enterarse y no volverán a cometer maldad semejante entre los tuyos.[21]No tengas piedad de él: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
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©Jesuitas. Provincia de Castilla. web@pastoralsj.org jueves, 02 de septiembre de 2010