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Tiempo de Arriesgar...
Pensar en la Resurrección puede convertirse en un
ejercicio de complacencia. "Jesús Resucitó",
"Feliz Pascua", "qué bonito es todo...".
Besos y sonrisas para todos...Llenamos nuestras liturgias de cantos
que hablan de gozo sin límites y felicidad plena.
Recitamos oraciones que dicen que el mundo está lleno de
luz, que la tiniebla ha desaparecido, que la gracia desborda en
torrentes, que es tiempo de cantar... Pero si uno tiene ganas de
ser escéptico el mundo ayuda mucho; miras alrededor y los
periódicos siguen llenos de noticias trágicas. El
que ayer sufría hambre hoy sigue con el estómago vacío.
Los violentos no parecen haberse transformado en dóciles
corderos. Nuestra Iglesia sigue necesitando más diálogo
y menos seguridades. No hay 0´7 para ayudas al desarrollo,
sigue habiendo deuda externa, no se ha abolido la pena de muerte,
y así podríamos seguir mostrando semillas del mal
(¿Y dónde quedan entonces las semillas de la resurrección
que tanto exaltábamos la semana pasada?)
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Tenemos que ser conscientes
de que la Resurrección no es
una cuestión de "todo o nada",
de un ya definitivo.
Sólo es un anticipo,
una promesa
que ha empezado
a cumplirse,
un motivo
para seguir luchando,
una razón
para correr riesgos. |