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Todo hubiera sido diferente si aquélla mujer ugandesa no hubiera atropellado descuidadamente con su bicicleta a la refugiada sudanesa, y por supuesto si esta última, levemente herida, no hubiera reaccionado del modo en que lo hizo… "¡Estás acabada!", la gritó mientras la primera se alejaba pedaleando…

El JRS, dentro del programa de Educación para la Paz, lucha contra las raíces más inmediatas del problema: forma facilitadores en las Comunidades, procura integrar a niños de diferente procedencia en las mismas escuelas, organiza encuentros para la discusión y resolución de conflictos…Pero hay una causa más difícil de extirpar. El brujo no actúa sólo, sino en consonancia con otros monstruos…


La brujería, según los ugandeses, o la casualidad, según los occidentales, hizo el resto. La mujer ugandesa murió tres días más tarde, y la autopsia oficial que dictamina la malaria cerebral como causante del fallecimiento no ha podido evitar el conflicto actualmente desatado entre los nacionales y los refugiados…

El autobús, seis horas después, se sube a una balsa para cruzar uno de los afluentes del Nilo. La gente sigue sonriendo, y me pregunto si es esa su verdadera esencia, o si se sonríen para evitar que su compañero de viaje les dirija uno de esos "hechizos", esos "males de ojo"… Porque un africano que no se haya visto influido por nuestros vídeos occidentales raramente le diría a otro "¡Estás acabado!". Saben bien que "las armas las carga el Diablo", y el arma del mal de ojo puede ser tan dañina como el machete…

Naturalmente, estos conflictos tienen tantas razones a favor de su aparición como en su contra. Los ugandeses se refugiaron en Sudán en tiempos de Idi Amin, los sudaneses son ahora los refugiados… Normalmente se respetan porque este continuo desplazamiento forzado es "ley de vida". De "su vida"…

Pero esta gente que lo ha aguantado todo, que ha sobrevivido a una guerra como la de Sudán, que ha visto morir a tantos familiares hasta que, cansados de esperar, decidieron caminar miles de kilómetros en busca de un Campo de Refugiados en el que dar a sus hijos la educación que a ellos les fue negada, la medicación a la que no tuvieron acceso… ¡Esta gente no aguanta "un atropello" más!

Todo el mundo reconoce a uno de los monstruos: la superstición, la ignorancia… Pero, ¿quién alza la voz contra el otro? El Dr. Jeckyl que, cubierto bajo la heroicidad de sus acciones supuestamente humanitarias prueba su mortífero elixir, el de la riqueza, el poder, el soborno impune, y se transforma en ese Mr. Hyde que mortifica a esos bravos supervivientes del holocausto de la guerra…

 

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Jose María Márquez es cooperante de Cáritas: página web de cáritas española.
Las siglas JRS son del Servicio Jesuita a Refugiados (Jesuit Refugee Service): página web del JRS
©Jesuitas. Provincia de Castilla. web@pastoralsj.org martes, 06 de enero de 2009