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Mi alma tiene sed del Dios Vivo, ¿cuándo veré su rostro? La búsqueda de Dios en nuestra vida es una de las tensiones habituales del que está a la escucha. Siempre buscando a Dios en lo ordinario, en mi alrededor, en las gentes, las situaciones... |
Señor, tengo
deseos, anhelos, sed. Algo me empuja vitalmente en mis entrañas, el motivo existencial de mi vida. Vivo porque te deseo, Señor, Deseo tu presencia con enorme sed. Imagino tu rostro, escucho tu voz, Adoro tu divinidad. Si tan dulce es esperarte ¿cómo no será encontrarte?
Quiero encontrarte en la oración. Quiero encontrarte en la eucaristía |
Quiero encontrarte en el rostro de los hombres, En la compañía de mis semejantes, En la revelación súbita y profunda De que todos los hombres son mis hermanos, En la necesidad de los pobres y en el amor de mis amigos, En la sonrisa del niño y el ruido de la muchedumbre. Tú estás en todos los hombres, Señor, Y quiero reconocerte en todos ellos. Quiero también Señor, encontrarte finalmente En la pobreza de mi ser En la desnudez de mi alma. Anhelo encontrarte, Señor. Esperanza de quien busca a su creador, quien ansía encontrar la razón para la cual ha sido creado. Esperanza que da sentido a mi vida Dirección a mi caminar. Vengo a ti, Señor. [Ver también "Al Dios de la Vida"] [Volver a Portada] |
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| ©Jesuitas. Provincia de Castilla. | web@pastoralsj.org | martes, 02 de diciembre de 2008 | ||||||||||||||||||||||||