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Llamados a ser cantores...
Este mundo está
lleno de cantantes. Son populares, venden miles de copias. Transmiten
tonadas pegadizas que quedan en la memoria, o bien pronto se olvidan,
reemplazadas por nuevos éxitos. Lo que no abunda hoy en día
son los CANTORES.
Preguntaréis, ¿cuál es
la diferencia? Ser cantor es un talante, una forma de vivir. Es ser capaz
de recoger los ecos más profundos, los anhelos y las alegrías,
los sufrimientos y las esperanzas, y expresarlos.
El cantor habla no necesariamente con música, sino con ojos que
miran, con labios que dicen, con manos que tocan, con pasos que avanzan,
con gritos que alertan, con lágrimas que limpian, con risas que
sanan... Como seguidores de un Dios que es amor estamos llamados a ser
cantores en nuestro mundo. Cantores que pidan la paz cuando todo pronostica
otra guerra más. Cantores que hablen de esperanza cuando hay tanto
derrotismo en torno. Cantores que vivan la solidaridad cuando tantos discursos
abogan por la propia comodidad. Sea el nuestro un canto profundo que,
como un torrente, encuentra camino a pesar de los obstáculos para
llegar a toda tierra reseca. Cantores de Evangelio.
El equipo de pastoralsj.org
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