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Dificultades para el Compromiso.
Por Jose Manuel Tombilla s.j.

Cuando vivimos en la sociedad de las garantías.

Todo lo que tenemos a nuestro alrededor está lleno de fechas de caducidad, garantía de fabricación, de uso... Compramos algún aparato y tenemos una garantía de un año.

Es mejor comprar cosas con caducidad que nos aseguren que el "compromiso" de usarlas no va a ser eterno...

Cuando se nos estropea, pasado ese tiempo, nos planteamos si arreglarlo o comprar otro nuevo. En realidad, hay muchos aparatos que es preferible que no duren mucho... Si algo dura tiene el peligro de quedarse trasnochado, de haber pasado de moda... ¿Qué sería de nosotros si los teléfonos móviles durasen 10 años en perfectas condiciones? ¿Seríamos capaces de ir por la calle con esos teléfonos enormes de hace años? Algo parecido pasa con la ropa... Si la ropa nos durase 10 o 15 años tendríamos un serio problema...
   

Es mejor comprar cosas con caducidad que nos aseguren que el "compromiso" de usarlas no va a ser eterno... Y así vamos viviendo a merced de las circunstancias, de las modas, de las novedades... El mundo cambia rápido y nunca sabemos por dónde irán las cosas en el futuro.

¿Hay algo que pueda durar toda la vida?

Y ahora ya sé que muchos estaréis diciendo que la vida es la que manda, que no se puede ir contra corriente, que hay que adaptarse. Y la cuestión es que estamos tan acostumbrados a lo perecedero que nos resulta prácticamente imposible imaginar algo en esta vida que pueda durar para siempre, que sobreviva a dificultades, "averías", modas. Y así nos comprometemos siempre "hasta que dure", o "mientras las cosas sigan bien". Sería algo parecido a un coleccionista de coches. Tiene un coche de valor incalculable, pero como deja de estar de moda, o se le estropea, en vez de intentar recuperarlo, lo manda al desguace. Entiendo que un coche normal no nos haga dudar a la hora de mandarlo al desguace, pero si vemos en él un futuro coche de colección quizás luchemos más por conservarlo, y en este conservarlo irá adquiriendo valor.

El compromiso y la fidelidad se hacen todos los días

Otro problema es que creemos que no tenemos control sobre el compromiso. No nos comprometemos porque tenemos cosas más importantes que hacer, cosas más inmediatas, que se puedan dejar o cambiar por otras cuando sea necesario...

   

¿Estás dispuesto a trabajar por lo que crees o te seguirás dejando llevar por las circunstancias?

Si lo pensamos fríamente si tú un día tomas una decisión para que se convierta en compromiso lo único que debes hacer es mantenerla cada mañana como si fuera el primer día que la tomaste. Y esto no sólo es fruto del azar de la vida, de si me encuentro a gusto con la vida o de lo que dice el horóscopo del periódico... Se puede luchar por las cosas, buscar apoyo en los otros, porque en el fondo el compromiso es prometerse con otros, ponerse del lado de la gente, ser fiel, creer en lo que haces. Y no faltarán dificultades, pero en el caminar está la meta del camino.

¿Estás dispuesto a trabajar por lo que crees o te seguirás dejando llevar por las circunstancias?
Igual que otros lo hicieron a lo largo de la historia en pequeñas y grandes cosas, tú estás llamado al compromiso. ¡¡¡Constrúyelo!!!.

 
©Jesuitas. Provincia de Castilla. web@pastoralsj.org martes, 02 de diciembre de 2008