| ¿Quién
no pasa por temporadas malas? ¿Quién vive en un mundo
de porcelana? ¿Quién camina sin horas oscuras? A todos
nos llegan momentos en los que los problemas se agolpan. Unas veces
es en forma de conflictos que nos llenan de preocupación. Otras
veces nos golpean fracasos inesperados. Hay ocasiones en que nos falla
la gente, hasta sin quererlo, sin poder evitarlo, tal vez sin saberlo...
Y entonces nos invade la inquietud, nos martillean las sienes con
la preocupación, las preguntas, las dudas y el sin sentido... |
Aprender a ser
fuertes en esos momentos no es hacernos impermeables o impasibles.
No es revestirnos de una capa de dureza que nos haga inmunes a las
tormentas. No es compensar los problemas con otras satisfacciones,
ni negar que existen, pues muchas veces son dolorosamente reales.
Ser fuertes es ser capaces de caminar, aun heridos; de creer, aun
agitados; de amar, aun vacíos.
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