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Jesús, un hombre abierto a Dios.
Hoy en día es muy difícil estar abiertos a Dios en medio del bullicio diario. Horarios vertiginosos, un ritmo de vida acelerado, mil actividades que se suceden sin tiempo para detenerse. En el evangelio descubrimos a un Jesús que se retira con frecuencia a buscar a ese Dios que tiene una palabra para cada ser humano. En la noche, en lo alto de una montaña. Durante días en el desierto. Incluso en medio de los suyos, Jesús hace un espacio interior para descubrir a ese Dios íntimo. Y desde esa conciencia de la presencia constante del Padre Dios en su vida es desde donde Jesús se hace fuerte y descubre todas las cosas con una luz nueva. "Estaba él orando en cierto lugar y cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos". Él les dijo: "Cuando oréis, decid: Padre, Santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación" Señor, enséñame a orar. No
sé si con palabras, con gestos, o con una actitud interior que
me permita descubrir a Dios en este mundo, pero enséñame.
Haz que encuentre dentro una sintonía profunda, que perciba ese
río caudaloso que pones en nuestras vidas. Señor, enséñame
a orar.
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REZAR Hablarte es encontrarse con el
mundo en las manos |
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| ©Jesuitas. Provincia de Castilla. | web@pastoralsj.org | martes, 06 de enero de 2009 | ||||||||||||||||||||||||