| |

|
|
|
|
Quiero
ser como esa mujer.
Quiero tener valor para ponerme a tus pies, olvidando todo los demás.
Quiero darte mis lágrimas; por todo lo que no he llegado a llorar,
por todas las veces en que me he sentido solo y nadie ha estado cerca; por
todos los momentos de desesperación, de fracaso, de inquietud, de
zozobra, de duda, de humillación; por todo lo que he hecho mal pero
ya no puedo cambiar; por el daño que he hecho y el que me han hecho;
por los momentos en los que me he sentido tan lleno de rabia o de impotencia
y me he rendido; por todas las heridas que no han llegado a cicatrizar y
por las que ya están curadas. Todo a tus pies
Y, entonces, sentiré que no hay reproche,
ni paternalismo, ni indiferencia por tu parte, sino respeto. Que no me miras
con pena, sino con agrado. Que ves en lo profundo y crees en lo que ves.
Y, como esa mujer sin nombre, saldré de ese lugar renovado, sabiendo
que todo es posible, que hay tanto por hacer, y por vivir, y por creer,
y por amar...
ISLA IGNORADA
Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
-sola sólo-.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
|
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
-manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo-.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz -que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo-.
Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida
-para la muerte me dejó un misterio.
Gloria Fuertes
|
|
|