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Maternidad
¿Son todas las madres unas santas? ¿Es la maternidad la máxima
expresión del amor? ¿Es esto del "amor de madre"
algo que todos deberíamos tatuarnos en el antebrazo? No seamos cursis
ni excesivos. Con las madres, como con todo, hay un amplio abanico de posibilidades.
Las hay sobreprotectoras, las hay entregadas, las hay volcadas en su trabajo,
las hay dulces, y ásperas, las hay exigentes, las hay que malcrían
a sus hijos, las hay sufridoras, las hay risueñas... Sin embargo
seguimos dándonos cuenta de que, más allá de todas
las situaciones particulares, hay algo radical, visceral, indestructible,
sólido y profundo en la maternidad, y tal vez es eso lo que hace
tan especial la figura de la madre de Jesús en nuestra fe.
Para nosotros, creyentes, María, desde su maternidad, encarna
algunos rasgos tremendos del ser humano. Solemos entender que el mes de
mayo es un mes para acordarnos más especialmente de María.
Desde aquí queremos sumarnos a esa tradición y dedicar alguna
reflexión semanal de este mes a entresacar algunos rasgos de la
mujer reflejada en María. Estos rasgos son a un tiempo la expresión
de un carácter fuerte, especial como encontramos en pocas figuras
del Evangelio; y reflejo de tantas personas que, con sus vidas, con su
forma de amar, de confiar o de acoger la vida, hacen del mundo un lugar
más humano.
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