| |
Hay
días en que miro atrás y descubro que voy acumulando recuerdos.
Y si esto pasa cuando uno es joven, qué no será a los ochenta...
Supongo que en cierta medida empezamos a ser adultos cuando podemos mirar
atrás, y vamos teniendo memorias; empezamos a sentir que hay
heridas (unas bien cicatrizadas, otras que aún escuecen); que hay
situaciones joviales que, al evocarse, no pueden menos que suscitar una
sonrisa; que hay rostros que en algún momento fueron tan cercanos
y ahora se desdibujan un poco, pero aún me hacen vibrar. Entonces
palabras como gratitud, arrepentimiento, olvido, nostalgia, madurez, historia,
empiezan a cobrar sentido... |
|
|
|
|
Es hermoso este tiempo en el que los
recuerdos aún no pesan, pero ya son reales. Es muy hermoso el
saber que uno va cargando las "maletas" con un equipaje que incluye
nombres, abrazos, errores, lecciones, perdones, fracasos y éxitos,
caricias, opciones, luchas, oraciones, dudas, pequeñas historias
que van entretejiendo una historia grande. Es hermoso saber que en mi vida
hay todavía tanto por escribir, y al tiempo empieza a haber algo
ya escrito, que me convierte en quien soy, una persona única, distinta,
especial, con mis virtudes y mis defectos, mis manías y mis encantos,
parte de mi mundo grande. |
|