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"He aquí que yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo". (Mt 28, 16)
Que no, que no estamos hablando
de quienes ya han muerto, donde quiera que estén. Estamos
hablando de tantos hombres y mujeres que, en sus vidas, aun en momentos
puntuales, sienten que su corazón arde con el mensaje del
Evangelio. Sienten que el grito de bienaventuranza ilusiona, motiva,
empuja y lanza la propia vida a ponerse al servicio del reino de
Dios. Sienten que merece la pena arriesgar, arriesgar algo, arriesgar
mucho, arriesgar todo, hasta dar la vida si fuera necesario, porque
en Jesús la vida ha tenido la última palabra. En las
personas que perdonan, que muestran el coraje de vivir sin estar
aprisionados en seguridades. En las personas que aman sin pedir
nada a cambio. En las personas que creen que es posible el sueño
de una humanidad unida, hay semillas del resucitado. En las personas
que creen, que aman, que sueñan, que confían, hay
semillas del resucitado.
| MI CONFIANZA
Si un día perdiera
mi calma y mi paz
tú sabrías que hacer,
cómo ayudar.
Si perdiera la fe
tendría en ti
algo en lo que creer.
Pongo mi confianza en ti
tú no me dejarás,
nunca me traicionarás
dos impulsos y un sólo ser.
Haciéndome pensar
que puedo mantenerme en pie
nunca perderé mi confianza en ti
no, nunca perderé
mi confianza en ti
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Tu aliento me llevó
al abrigo del mar
lejos de la traición
de tanta falsedad.
El tiempo inútil y gris
no inyectará nunca su veneno mortal
Pongo mi confianza en ti
tú no me dejarás,
y tienes tanto que decir
dos impulsos y un sólo ser.
Haciéndome creer
que puedo mantenerme en pie
nunca perderé mi confianza en ti
no, nunca perderé mi confianza en ti
No, nunca perderé mi confianza en ti,
no, nunca perderé mi confianza en ti,
(Luz Casal)
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