¿Un jesuita, Papa?

Los jesuitas tenemos una larga tradición de «servir a la Iglesia bajo el Romano Pontífice», tan larga como nuestra propia historia. Para eso fuimos fundados y en ello hemos permanecido siempre, aun en el período de tiempo en que la Compañía de Jesús estuvo formalmente suprimida por disposición del papa Clemente XIV (1773-1814). Es algo que pertenece a nuestro código genético, que hemos conservado y transmitido celosamente de generación en generación, lo que, en expresión temprana de san Ignacio de Loyola, constituye nuestro principio y principal fundamento. Por ello el empeño de «en todo amar y servir» a «la nuestra santa madre Iglesia jerárquica» ha estado, está y estará siempre vivo y ardiente en nuestro afán.

En cambio, gobernar la Iglesia no ha estado nunca presente en nuestro horizonte vital. Más bien, lo contrario. Se nos ha educado insistentemente para «no pretender fuera de la Compañía prelación o dignidad alguna, ni consentir a la elección de su persona, en cuanto de ellos depende […] conforme a nuestra profesión de humildad y bajeza». No es verosímil que ninguno de nosotros hubiera barajado en serio la posibilidad de que un jesuita llegara a ser papa, ni ahora ni nunca. Y, si llegara a serlo, ¿qué podría aportar a la Iglesia un papa jesuita?

Algo (o mucho) de lo aprendido y vivido como jesuita. En primer lugar, la convicción absoluta de que es Dios quien ha comenzado la historia de salvación de la humanidad y es solo Él quien ha de llevarla adelante hasta su consumación plena. Una propuesta de vida cristiana en seguimiento de Jesús, que se ha mostrado a lo largo de siglos y se está demostrando en esta hora de la Nueva Evangelización, sumamente luminosa y alentadora para abrir el camino a Dios, como lo único necesario, en la propia vida y en la vida de los demás. Una viva sensibilidad para captar las carencias y necesidades de la humanidad y un deseo ardiente de salir a su encuentro y remediarlas, con un servicio esmerado y cualificado, el de la caridad y la justicia. Y todo ello con la más limpia y recta intención de «ayudar y servir, sin algún otro interés» (Ignacio de Loyola). Ya sería bastante.

Urbano Valero, sj

(una versión más breve de este artículo apareció en "ABC" el 20 de marzo)

Comentarios  

 
#5 Sagrario Murillo 03-04-2013 04:09
Doy gracias a Dios por el voto de obediencia de LOs Jesuitas ala Iglesia y de su compromiso de fidelidad al Papa,eso hizo posible que El Papa Francisco sea el Nuevo pastor al que Jesus le dice apacienta mis obejas. Siento alegria y la sensacion de alguien muy cerano, invite a afamiliares y amigos a que diario encomendemos ala Virgen a nuestro Papa ofreciendo un Ave Maria cada dia antes del ir al trabajo.
Citar
 
 
#4 Ma Esther González 01-04-2013 20:55
Llenos de esperanza en Dios y en su siervo Francisco I, quien no está solo, sus "compañeros" y todos los laicos jesuitas trabajaremos codo a codo, todo para Amar y servir a nuestra Iglesia. Ánimo, nuevos tiempos Bienvenidos
Y muchas bendiciones a Benedicto, paz, salud y todo nuestro agradecimiento.
Citar
 
 
#3 Ascensión 01-04-2013 18:46
Soy una fiel seguidora de rezandovoy y desde que descubri esta página he encontrado en esta oración el camino a seguir día a día pues es como si fuera dirigida a mi y veo que voy caminado y que es la verdad a seguir.
Me alegre muchisimo de la elección del nuevo papa Francisco, sobretodo porque es jesuita y por la sencillez y cercania que inspira y la voluntad de hacer una iglesía pobre.
Ha surgido dentro de mi la esperanza de que aportará un cambio a la iglesia pues lo necesitamos. "Felicidades"
Citar
 
 
#2 Walter Levatino 25-03-2013 11:25
Alegría, Felicidad pero sobre todo Esperanza, han sido mis primeros sentimientos en estos días. En este tiempo especial de cuaresma rezo mucho por Francisco para que el Espíritu Santo lo guíe y acompañe en este camino que viene transitando por la ruta de la vida de San Ignacio junto a la Compañía de Jesús.
Gracias por acompañar mis oraciones diariamente.
Citar
 
 
#1 Mª Jesús 23-03-2013 20:58
Ante la pena y sorpresa por la renuncia del papa Benedicto,me inundó la alegría
la fumata blanca y fue más grande al saber que era jesuita. Al ir viendo el estilo evángelico que, al parecer sigue y la sinceridad que en esto transparenta es, ciertamente,consolador. Pide oraciones y lastendrá.
Me brota felicitarle y a la Compañía de Jesús... Creo será un nuevo impulso. da satisfacción.¡¡¡Felicidad es!!!
Citar
 

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.