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Nuevas semillas de contemplación lo escribe Merton en 1961
y se convertirá con el tiempo en un clásico de la
espiritualidad cristiana; es decir, en un texto siempre vivo. Si
sigues el camino que él va abriendo, comprenderás
que cualquier persona, cualquier acontecimiento, cualquier cosa,
puede despertar la contemplación de Dios en tu vida. Porque
"todo lo que existe es santo". Lo único que hace
falta es tener ojos para verlo. Ojos como los de Thomas Merton que,
en definitiva, nos remiten a los ojos de Jesús y a su mirada.
Déjate guiar por él.
"Cuando oro por la paz, pido a Dios que pacifique no sólo
a los rusos y a los chinos, sino sobre todo a mi nación y
a mí mismo. Cuando oro por la paz, pido ser protegido no
sólo de los rojos, sino de la ceguera y la locura de mi país.
Cuando oro por la paz, pido no sólo que los enemigos de mi
país dejen de querer la guerra, sino principalmente que todo
mi país deje de hacer las cosas que hacen la guerra inevitable.
Dicho de otro modo: cuando oro por la paz, no pido sólo que
los rusos dejen de oponerse a nosotros y nos permitan hacer lo que
queramos, sino que pido que nosotros y los rusos recuperemos de
alguna manera la cordura y aprendamos a resolver nuestros problemas,
lo mejor que podamos, juntos, en lugar de prepararnos para un suicidio
global ("La raíz de la guerra es el miedo", pp.
135-136).
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