En el espejo de Dios

En verano recibimos muchos mensajes para mirarnos al espejo. A ver si estás guapo, bronceado, delgado, fibroso o curvilínea. Y la mayoría de las veces esa mirada conduce al desaliento. De algún modo, también Dios es como un espejo que hay que aprender a mirar, porque nos muestra lo mejor del ser humano.

No es como el espejo de la pared, que solo me muestra lo externo, el rostro, el semblante, la expresión, el cuerpo… Si miro bien, en la mirada de Dios descubro quién soy.

Pero no es fácil aprender a verme con Tu ternura.

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0.En el espejo de Dios
1.Si me miro con mis ojos
2.Si me lograse ver con tus ojos
3.Y si viese a los otros con tus ojos...

 
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©Jesuitas. Provincia de Castilla. web@pastoralsj.org jueves, 02 de septiembre de 2010